Coincidimos en algunas clases de la facultad y pasaron al menos cuatro meses antes de que cruzáramos cualquier clase de palabra, no sé cómo es que la conocí ni porque es que la recuerdo, pero es inevitable sonreír de vez en cuando por su memoria, era alguien simplemente alegre y por más que me esforcé por buscarle un lado oscuro no encontré nada, creo que lo único que tiene es que es feliz, demasiado feliz para ser verdad, es lo más raro que he visto en ella, no negare que en cuanto a promedios es una persona extraña, le sonríe a todo mundo y tiene una memoria terrible, después de comenzar a fastidiarla pasaron mas de tres meses antes de que pudiera recordar el nombre de alguno de nosotros, cuando éramos tres los que la acosábamos pidiéndole dinero y preguntándole por nuestros nombres, sintió que se volvía loca, pero jamás dejo de sonreírnos ni de compartir de vez en vez algunos pesos para nuestras papas “con mucho de todo”, sabia nuestros nombres pero le resultaba difícil ponerlo al individuo indicado, le gustaba beber porque si y bailar porque no era viable mantenerse sentado todo el tiempo en alguna fiesta, lo cual era un claro error tal cual le demostrábamos en cada reunión etílica en la que coincidíamos.
Después comenzó a salir con nosotros y llego a participar en algunos viajes se quejaba menos que la mayoría de las mujeres y jamás dejaba de sonreír (nótese el énfasis que hago en el hecho de que jamás dejaba de sonreír) eso era algo que siempre me mantenía sorprendido, aunque le dijéramos que la íbamos a abandonar, que era odiosa solo sonreía y decía “yo se que si soy buena onda y que no me odian” además de su sonrisa se deben mencionar sus gestos tenia un rostro peculiar y era atractivo por lo gesticuloso del mismo, alguna veces llegue a pensar que era capaz de mantener una conversación sin necesidad de expresar palabra alguna, todo a partir de las matices que le podía dar a su rostro.
Una vez en una excursión al campo despertó, dijo que durmió muy bien, fue a mirarse en el primer espejo que encontró mientras recordábamos (intentábamos recordar) lo acontecido en la noche anterior, solo escuchamos un grito y al mirarla nos dice “no puede ser me salió una arruga” nosotros soltamos una tremenda carcajada, “¿porque se ríen?” dijo ella “no es para reírse ayer al irnos a dormir no la tenia, y ustedes son los únicos responsables por que me inducen a malpasarme, me estoy volviendo vieja, pronto me volveré como ustedes”, es difícil poner en letras el orgullo que nos dio escuchar eso, una persona mas a la que echábamos a perder.
Tuesday, March 18, 2008
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