Tuesday, March 25, 2008

Vulnerable

Una vez que me di cuenta que mi entrevista no se había ido al carajo por completo y materializada nuestra amistad con algunos dos o tres cafés recíprocos, acepto una invitación a un viaje por el sur del país. Ahí la descubrí humana y rota, sobre todo en su forma de dormir, era como si la mujer fuerte y llena de carácter de día se hiciera pedazos de noche, la percibía expuesta a todo, a la venganza, al odio, incluso débil y completamente vulnerable a un abrazo, cosa que despierta pareciera jamas necesitar.

Un hipócrita instinto de protección y mucha cobardía me orillaban a contemplarla todas las noches por cinco o seis minutos después de que se durmiera y de vez en vez, cuando la urgencia de un baño me despertaba antes que su necesidad de cafeína, la observaba bañada a la luz del alba, bajo la cual adquiría un tono pálido y etéreo, parecía desvanecerse ante mis ojos, solo para despertar mas altiva y contundente que el día anterior, mientras yo tenia que desviar la mirada o fingir un bostezo como quien no la había estado espiando, como si no me afectaran sus sueños.

Wednesday, March 19, 2008

Miedo que uno tiene

Alguna vez me sentí con los cojones suficientes para mandar todo al diablo, tan solo si ella me lo pedía, me tenia atrapado o me dejaba llevar, quizás ambos, era como una sirena que dulce suave y exquisitamente te llamaba al abismo. Yo buscaba la fuente cual mosca el olor, ella no hacia nada mas que ser ella, dulce, suave, ruda, rauda, veloz, demasiado bello para ser verdad.

Algún indeseado remordimiento me detuvo al borde, me lleno la cabeza a tal grado de tonterías y cuestionamientos que me obligo a dar marcha atrás, tuve que desantificarla de una manera ruin y desdeñosa, buscándole defectos insignificantes y exagerándolos a tal grado que me resultaran aberrantes, tanto ella como su manía de tomar café a todas horas, no tener el mínimo interés en dejar de fumar o de querer demasiado a demasiados hombres.

Hoy cuando la veo se que sigue siendo magnifica, pero la he ofendido demasiado como para sentir otra cosa que una triste melancolia y es que definitivamente es un insulto menospreciar a una persona solo por el miedo que uno le tiene.

Tuesday, March 18, 2008

¡Tengo una arruga!

Coincidimos en algunas clases de la facultad y pasaron al menos cuatro meses antes de que cruzáramos cualquier clase de palabra, no sé cómo es que la conocí ni porque es que la recuerdo, pero es inevitable sonreír de vez en cuando por su memoria, era alguien simplemente alegre y por más que me esforcé por buscarle un lado oscuro no encontré nada, creo que lo único que tiene es que es feliz, demasiado feliz para ser verdad, es lo más raro que he visto en ella, no negare que en cuanto a promedios es una persona extraña, le sonríe a todo mundo y tiene una memoria terrible, después de comenzar a fastidiarla pasaron mas de tres meses antes de que pudiera recordar el nombre de alguno de nosotros, cuando éramos tres los que la acosábamos pidiéndole dinero y preguntándole por nuestros nombres, sintió que se volvía loca, pero jamás dejo de sonreírnos ni de compartir de vez en vez algunos pesos para nuestras papas “con mucho de todo”, sabia nuestros nombres pero le resultaba difícil ponerlo al individuo indicado, le gustaba beber porque si y bailar porque no era viable mantenerse sentado todo el tiempo en alguna fiesta, lo cual era un claro error tal cual le demostrábamos en cada reunión etílica en la que coincidíamos.

Después comenzó a salir con nosotros y llego a participar en algunos viajes se quejaba menos que la mayoría de las mujeres y jamás dejaba de sonreír (nótese el énfasis que hago en el hecho de que jamás dejaba de sonreír) eso era algo que siempre me mantenía sorprendido, aunque le dijéramos que la íbamos a abandonar, que era odiosa solo sonreía y decía “yo se que si soy buena onda y que no me odian” además de su sonrisa se deben mencionar sus gestos tenia un rostro peculiar y era atractivo por lo gesticuloso del mismo, alguna veces llegue a pensar que era capaz de mantener una conversación sin necesidad de expresar palabra alguna, todo a partir de las matices que le podía dar a su rostro.

Una vez en una excursión al campo despertó, dijo que durmió muy bien, fue a mirarse en el primer espejo que encontró mientras recordábamos (intentábamos recordar) lo acontecido en la noche anterior, solo escuchamos un grito y al mirarla nos dice “no puede ser me salió una arruga” nosotros soltamos una tremenda carcajada, “¿porque se ríen?” dijo ella “no es para reírse ayer al irnos a dormir no la tenia, y ustedes son los únicos responsables por que me inducen a malpasarme, me estoy volviendo vieja, pronto me volveré como ustedes”, es difícil poner en letras el orgullo que nos dio escuchar eso, una persona mas a la que echábamos a perder.

Friday, March 14, 2008

Si, si tu me quieres mas.

Era delgada y exquisita, jamás imagine cuanto trascendería en mi vida, aun hoy me sorprende recordar aquel primer dia que la vi, saliendo de la casa de su vecina toda radiante ella, solo recuerdo que pensé “¡mira esta si se baña, no que la hermana!”, nos volvimos buenos amigos, paso el tiempo coincidimos en la misma secundaria y en el mismo grupo y toda la amistad quedo de puertas a fuera de la escuela, dentro me era imposible hacer mas que darle una sonrisa de vez en vez.

Con frecuencia en su casa me preguntaba el porque en la escuela no la saludaba, le decía que era “para ahorrarle la pena de torcer la boca”, ya en el ultimo año la cosa se relajo, gane confianza o que se yo, pero todo se volvió mas fácil y fuimos amigos de nuevo.

Al entrar al bachillerato coincidimos de nuevo en la misma escuela solo que ahora ella en la mañana y yo en la tarde, nuestra amistad se consolido y algún día me atreví a decirle que la amo, a lo que sorprendentemente dijo que ella también a mi, el gusto me duro un mes con solo tres citas y en la ultima ni fue tanto el gusto.

Wednesday, March 12, 2008

Entrevista

La manera en que nos entremetimos en nuestros respectivos y algo distantes círculos es algo curiosa, era amiga de una amiga, a ella, es decir mi amiga, le gustaba presumir de su amiga literata, culta e interesante eterna amante de un chaman, con el que ella, mi amiga, mantenía conversaciones telepáticas, y por quien había descubierto que la vida es un poco mas que eso que palpamos y que todos de común acuerdo denominamos realidad, molestaba tanto con su amiga intelectual y su novio indigenista que un día le dije “pues dame su correo pa conocerla” y sin dudarlo dos segundos me lo dio, yo lo guarde y supuse jamás me pondría en contacto con ella, consideraba algo tonto hacer amigos por Internet y así pasaron al menos dos meses hasta que un día alguna frase de su mensajero instantáneo me llamo la atención e irremediablemente tuve que preguntar si leía, escribía o que, a lo cual muy amablemente respondió que leer era una de sus obsesiones y escribir su sueño o algo así y me dijo “¿y tu?”, simplemente respondí que yo leía y hacia como que escribía. Nos hicimos buenos amigos virtuales, nos mandábamos correos y compartíamos anécdotas intrascendentes y cotidianas solo por el gusto de hacerlo, la percibía amable y simpática.

Un día decidimos (decidió) que era momento de conocernos (conocerme) en vivo y entre sus quehaceres y demases paso al menos una semana antes de que pudiéramos concretar el encuentro(entrevista) esa primera vez que la vi, me sentí el hombre más pequeño del mundo, completamente impresionado mi conversación se redujo drásticamente, no sé porque fortunas del infierno no termino solo en monosílabos, que de haber sido así me hubiera dado un tiro tan pronto nos despidiéramos(hubiera dado por concluida la entrevista), por un momento durante el café, me sentí juzgado y al decir adiós completamente reprobado, la encamine a tomar un colectivo(su ropa no era apta para motocicleta, dijo) y después de darle la espalda al camión que había abordado recibí un mensaje de texto “Me la pase muy bien, la siguiente vez yo invito”, jamás sabré si lo dijo al ver la tristeza de mis ojos o de verdad disfruto mi charla de silencios.

Jura que hirio

Ella tenía las carnes duras, las formas curvas y el modo un tanto sombrío, en una primera impresión estaba llena de luz y carisma pero una vez avanzado el círculo las cosas eran un tanto distintas y no es que me admire ni mucho menos que me queje. En la época en que la conocí yo era distinto, mucho más reservado y muy tonto, ella con su sencillez me permitió acercarme y con su curiosidad y apertura innata alimentó la mía, me di cuenta de que no solo era carismática sino que además era interesante. Todo cambio, descubrí su lado oscuro y esa parte de ella que nadie conocía, me sentí orgulloso de saberme de los pocos que habían llegado a ese lado de su ser, confesiones que a diario salían, sin necesidad de que preguntara, sin necesidad de indagar, ella sola iba satisfaciendo todas las dudas que me pudieran surgir sobre su persona.

Detrás de sus maneras amenas y llenas de carisma había alguien melancólico y triste muy triste, resultado de una vida ingrata a la que curiosamente, esto es de lo más destacable, no le hacía muchos gestos, solo decía que había quedado atrás y que no debía hablar de eso ahora, sino algún día.

Reía honestamente de vez en cuando y a pesar de parecer una mujer fuerte y suficiente con frecuencia terminaba necesitando de alguien en quien apoyarse, casi siempre su madre, en ocasiones yo y, cuando el problema era yo (en las últimas veces casi siempre), cualquier otro que estuviera con la disposición y el interés suficiente.

Jura que lastimo e hirió a mucha gente, había momentos en los que se volvía un poco malvada, harta quizás de lo golpes de la vida, aun en esos momentos me parecía interesante, me daba un poco de tristeza verla así, pensaba que no valía la pena después de su larga travesía ponerse de esa forma, alguna vez de verdad le temí, injustificadamente dice ella, etílicamente digo yo, una vez digerido el alcohol y curada la resaca todo era más inteligible, me di cuenta que no dejaba de ser algo manejable y tuve que remitirme a la fortuna para no tener que manejarlo y en caso de que fuese necesario afrontarlo ni hablar, lo bueno de eso es que la primera no me fallo, la siguiente vez que la vi me dijo que no había nada que temer que todo fue una simple molestia, yo ya con la resignación encima no hice nada más que decirle que de cualquier forma hubiera podido manejarlo, nunca sabré si me creyó o no.